«La inteligencia emocional tiene efectos beneficiosos en la salud física y mental»

Expertos del II Congreso de Eduemoción destacan también que disminuyen los conflictos en el aula

«Utilizando programas adecuadamente validados e implementados, la inteligencia emocional tiene efectos beneficiosos en la salud física y mental, y previene el consumo de drogas, las relaciones interpersonales tóxicas o el rendimiento académico bajo del alumnado». Así lo aseguró Pablo Fernández Berrocal, catedrático de Psicología de la Universidad de Málaga, durante el II Encuentro Eduemoción: Inteligencia Emocional en las Aulas celebrado en Caixaforum la semana pasada.

El evento, organizado por Colegios Zola, estuvo dirigido a profesionales del mundo de la educación con el objetivo de compartir experiencias en torno a la introducción, desarrollo y evaluación del pensamiento emocional en centros escolares. A este congreso también asistieron padres de alumnos de los distintos colegios que pertenecen a este grupo, con una clara apuesta por el desarrollo de la dimensión emocional de sus alumnos como complemento indispensable del desarrollo de su dimensión cognitiva.

En este aspecto uno de los ponentes, el experto en neuroeducación Jesús C. Guillén, recordó los asistentes que los estereotipos de género en educación «chocan con lo que sabemos hoy día sobre nuestro cerebro plástico en continua transformación y que dañan gravemente las creencias de los estudiantes sobre su propia capacidad». La presidenta de la Fundación Aprender, Irene Ranz, habló de introducir las emociones en el aula desde la «Cabeza, el Cuerpo, el Corazón y el Contexto».

Representes del propio Colegio Zola explicaron que ellos han impulsado la gestión socioemocional del alumnado a través de un programa de pensamiento emocional propio con el que cada trimestre trabajan distintos objetivos y valores como el autoconocimiento, la asertividad, la empatía, las habilidades sociales, la resiliencia, el liderazgo y el trabajo en equipo, entre otros. Gracias a este método, aseguran, «se ha conseguido disminuir el nivel de conflictos en el aula».

Estos aspectos, reconocen, «no son nuevos para este grupo, ya que llevamos 10 años formando al profesorado y a las familias en inteligencia emocional, incluyendo sesiones de mindfulness para docentes, familias y alumnos, organizando charlas y talleres mensuales para su comunidad educativa, etc.».

Por qué los manuales de felicidad no sirven

Autor: MONTSE MATEOS

La felicidad laboral es el nuevo mantra en la gestión de personas. La cuestión es si un futbolín o que todos los días haya pan recién horneado en la oficina hace empleados felices. Los expertos aseguran que la satisfacción es una consecuencia, no un fin en sí mismo.

Hace un par de semanas la agencia de publicidad Comunica+A publicó en LinkedIn una oferta laboral: «Se busca chief happiness officer (CHO), cuyo objetivo será lograr la felicidad de los empleados y velar por una excelente motivación y ambiente de trabajo». La solicitud superaba las 11.900 visualizaciones al cierre de esta edición y se suma a otras iniciativas que esta compañía está llevando a cabo para aumentar el bienestar de sus empleados. Una de las últimas es ofrecer una barra de pan recién horneado a los más de 200 empleados que trabajan en su sede madrileña. ¿En esto consiste la felicidad? Jaime Antoñanzas, presidente de Comunica+A, explica que sólo es algo más. Divide la felicidad en tres pilares: «Reclutamiento e idoneidad en el puesto; programas de calidad laboral como la conciliación y el teletrabajo; y un plan de carrera». Todo ello está reforzado por una serie de medidas que fomentan el contacto con las personas y su desarrollo. Que una vez a la semana se realice una breve encuesta de clima entre sus empleados es uno de los métodos más eficaces para comprobar que están haciendo bien las cosas. «Todas las compañías han diseñado sistemas para escuchar, pero hay que naturalizar la conversación de persona a persona, y ello requiere tiempo», apunta Antoñanzas, para quien esto de la felicidad es algo que no se puede imponer.

La consecuencia, no un fin

Los expertos coinciden en que la felicidad es una consecuencia del trabajo bien hecho y que está ligado a una manera de hacer las cosas, no a un manual al uso. Según la VII Encuesta Adecco sobre Felicidad en el Trabajo, tres de cada cuatro trabajadores dice ser feliz en su trabajo, la proporción más baja desde la primera edición de este análisis en 2011. Disfrutar de un buen ambiente laboral (8,23 puntos sobre 10), la flexibilidad horaria (8,19) y tener un buen jefe (8,02) son los aspectos fundamentales para alcanzar esa felicidad en el entorno de trabajo.

Para Margarita Álvarez, directora de comunicación y márketing de Adecco, «la felicidad tiene que ver con sentirse pleno con lo que haces», y reconoce que el concepto se ha banalizado: «Nos hemos ido al territorio más fácil, pero está relacionado con la plenitud y eso es algo muy serio. Hay que encontrarle un sentido a por qué te levantas todos los días para ir a trabajar, llevarlo al plano de hacer barbacoas con los compañeros de trabajo es un error».

Pilar Jericó, presidenta de Be-Up, asegura que la felicidad es «un estado vinculado a la serenidad, a encontrarse bien. Sin embargo, para alcanzarlo es necesario incluir factores como el reto que no siempre se lleva bien con el sosiego. Los desafíos suponen ciertos desequilibrios que, en principio, pueden aminorar la felicidad pero a medio plazo ayudan a tenerla». Más allá de la teoría, José Luis Vallejo, fundador y presidente de Sngular, está convencido de que para alcanzar ese estado son decisivos los resultados de las evaluaciones de desempeño, de las encuestas de clima y, sobre todo, «potenciar las herramientas de desarrollo profesional; que las personas sean conscientes de para qué trabajan. Promover la iniciativa del empleado es muy importante». Hace poco más de un año incorporaron a su plantilla la figura del chief happiness officer, encargado de velar por la satisfacción de los clientes y para que los empleados puedan trabajar en las mejores condiciones posibles. Recientemente han fusionado ese puesto con el de director de estrategia, cargo que desempeña Evaristo Nogales.

Para situar en el centro de todo a la persona es necesario demostrarlo con hechos concretos

Vallejo afirma que para conseguir la felicidad del empleado la clave está en eliminar aquellos elementos que le hacen infeliz y establecer unos canales de comunicación efectivos con el mínimo de jerarquía. Diseñar una metodología propia para que las reuniones sean cortas y eficaces es otra de sus estrategias: «Cada miembro del equipo elabora un informe que debe leer en un máximo de cuatro minutos. El resto dispone de 12 minutos para escribir su reflexión al respecto y luego compartirlo con los demás». Y, por último, considera fundamental permitir a los empleados que desarrollen su proyecto personal: «Les proporcionamos las herramientas y pueden acudir a la oficina siempre que lo deseen para trabajar en ello. Eso lo hacen de manera voluntaria, es algo que no puedes imponer, forma parte de cada cultura corporativa», aclara Vallejo.

Jericó explica que promover un entorno de este tipo está muy vinculado a los jefes, el contexto laboral y el ambiente de trabajo, pero también «a las posibilidades de desarrollo, el propósito y el sentido de aquello a lo que te dedicas. Creer en lo que haces es tan importante como sentirte reconocido con lo que haces desde una perspectiva económica».

Los contagiadores

David Tomás es cofundador de Ciberclick y autor de La empresa más feliz del mundo (Ed. Empresa Activa), un fábula sobre nuevas formas de creatividad, la toma de decisiones y la realización en el trabajo y en la vida. Cree que para hablar de felicidad en el trabajo hay que alejarse del concepto hedonista del término: «Me gusta hablar de realización personal o profesional, de que el empleado sienta que lo que lo hace aporta un valor, ayuda a alguien, tiene un propósito». Añade que es fundamental buscar el sentido del trabajo, que te sientas bien: «Mi estado natural es estar bien y sereno cuando me cae un marrón».

La comunicación y el desarrollo profesional son el punto de partida para diseñar planes reales

Coincide con el resto en que el papel de los contagiadores o embajadores es crucial para generar un entorno de confianza y compromiso. Para identificarlos, Tomas recomienda crear dentro de la empresa estructuras pequeñas y autónomas que se relacionen entre ellas, y escoger los representantes que hagan que la información fluya. Sin embargo, apunta «es algo que no puede cambiarse de un día para otro, forma parte de un proceso. Si quieres crear una cultura en la que las personas sean el centro, hay que demostrarlo con hechos, con la toma de decisiones. Es fundamental hacerles partícipes».

Antoñanzas dice que los líderes funcionales tienen que colaborar en este proceso, «no puedes permitirte detractores». Y menciona a los líderes naturales, aquellos que despiertan la confianza del resto, como los mejores embajadores, «porque respiran la cultura de la organización».

Y, esos contagiadores, ¿provocan la felicidad?, ¿existen los empleados felices? Álvarez asegura que no hay un empleado feliz: «Hay personas que tienen más predisposición que otras. Lo que sí existe es una tendencia de que es tu responsabilidad y debes ser consciente de que cuando te sientes pleno das más de ti. Los términos absolutos no existen».

El saber hacer de la cultura corporativa

«Existen empleados felices en las compañías que entienden que la construcción de ecosistemas felices es responsabilidad de todos los ‘stakeholders’, desde el empleado a los accionistas, que entienden que el foco en la tarea genera ‘micromanagement’ y desaliento, que estamos en una nueva era en la que las personas necesitan conocer la estrategia global y la visión de la compañía para entender su aportación y sentirse parte del proyecto». María García y Susana Gómez, socias y fundadoras de Smart Culture, se sienten afortunadas de conocer compañías que están en «este proceso de evolución cultural y liberación de talento».

Dejar fluir el talento es uno de los pilares de la cultura corporativa de cualquier organización, algo en lo que, según estas expertas, tiene mucho que ver la felicidad. No obstante, creen que en este proceso hay un par de claves que no hay que perder de vista: el desarrollo de relaciones de confianza con los colaboradores y la gestión de emociones de una manera productiva. En el primer caso, definen cuatro dimensiones: sinceridad y transparencia, reconocimiento de las competencias, confiabilidad e interés común. En la parte de las emociones destacan que el liderazgo del siglo XXIha puesto de manifiesto que los líderes que generan ecosistemas equilibrados entre emociones y racionalidad «son más inspiradores y consiguen mejores resultados». Todo ello está relacionado con la cultura que define a una organización porque, como aclaran García y Gómez, «la felicidad en el trabajo es el ‘gap’ positivo existente entre la experiencia de empleado y sus expectativas».

La «primera impresión» que tienen de nosotros se forma en 40 milisegundos

ABC.ES/ MADRID

Varios estudios han desvelado que nuestros rasgos faciales influyen directamente en la opinión que generamos en el resto del mundo

Bondad, arrogancia… nuestro rostro provoca que, casi instantaneamente, nuestro interlocutor se forme una imagen que será difícil cambiar

Unos 40 milisegundos. Este es el tiempo que, según Alexander Todorov (de la Universidad de Princeton) tardamos en formarnos una opinión de un desconocido. Un tiempo menor al de un parpadeo y en el que es absolutamente imposible conocer el carácter de nuestro interlocutor. No obstante, es un espacio suficiente para observar cómo es el rostro del sujeto y que nuestro cerebro interprete, de forma casi inconsciente, si sus rasgos faciales nos inspiran confianza, peligro, o capacidad de mando. Una «primera impresión» que tiende a grabarse a fuego en nuestra mente.

Con todo, lo peor no es esta superficialidad, sino que estos prejuicios son inherentes al ser humano y hacen que, por el mero hecho de tener un rostro u otro, el futuro de una persona pueda variar. Y es que, parece ser que lo que importa no es el interior, pues nos vemos influidos directamente por los rasgos faciales del resto. «Aunque nos gusta creer que tomamos decisiones de forma racional, con frecuencia nos desvían las señales superficiales. Las apariencias son señales particularmente superficiales, y, sin embargo, muy fuertes»,explica Christopher Olivola, del Carnegie Mellon University, en declaraciones recogidas por la «BBC».

El «face-ism»

En palabras de Olivola, esta tendencia a hacerse una primera impresión de alguien en base a su rostro no era tan apabullante hace algunos siglos. Sin embargo, en la actualidad el culto a la belleza y a las celebridades ha hecho que las características (las atractivas, eso sí) del rostro sean determinantes e influyan directamente en nosotros.

Es lo que los expertos llaman el «face-ism» (el «carismo»). Es decir, la importancia de la cara en el provenir. De esta forma lo determinó el propio Todorov mediante un experimento en el que hizo que un grupo de personas eligiese a su candidato político favorito viendo tan solo unas fotografías. La respuesta fue casi unánime: los bien parecidos se llevaron la palma.

El «face-ism», esa primera impresión basada en el aspecto del rostro, también hace que sintamos que una persona es fiable un líder en tan solo unos milisegundos. Así quedó corroborado mediante un experimento realizado en el ámbito castrense. Concretamente, este consistió en hacer que los oficiales de una unidad militar calificasen las dotes de mando de los nuevos cadetes tras verles unos segundos. En este caso, los que fueron mejor considerados aquel día ascendieron más rápidamente en los años siguientes. Todo, debido a su cara.

Lo mismo sucede con la honestidad, un rasgo que se transmite también mediante la cara y en apenas unos segundos. Esta idea también fue corroborada por un estudio en el que se pidió a un grupo que, tras ver unas fotografías de varias personas, eligiesen a quién le prestarían dinero de ellos. Una vez más, la mayoría coincidió en los mismos. Así pues, y según los expertos, unos rasgos determinados pueden modificar, incluso, el veredicto de un juez al dar la impresión de bondad y sinceridad.

«La gente le da mucho peso a las apariencias y olvidan lo que ya saben. Hoy en día, con los perfiles online, podemos formarnos impresiones antes de hablar con alguien, incluso antes de que conozcamos a la persona», explica Olivola. Así pues, lo mejor es no luchar y admitir esta triste realidad, pues no es una práctica de personas superficiales, sino del ser humano actual.

¡Deja de boicotearte a ti mismo!

Ojalá existiera el hada madrina que nos trae lo que deseamos a ritmo de varita mágica pero, a día de hoy, salvo en los inesperados golpes de suerte, que ‘haberlos haylo’s, tenemos que ponernos manos a la obra con la herramienta universal para alcanzar nuestros sueños: hacer cambios. ¿Quiere dos tallas menos? Cambie su estilo de vida. ¿Más felicidad? Modifique sus pensamientos. La psicología indica que la permuta se realiza cuando hemos aprendido a hacer las cosas de otra manera. La moderna teoría señala que es el cambio y la acción en sí misma la que produce el aprendizaje también: empiezo a hacer ejercicio, mi cuerpo aprende a moverse y mi mente a tratarse de otra manera. Este es el modelo que he elegido para hablarle de los cambios voluntarios y conscientes. Partimos, como diría Antonio Machado, del «caminante, no hay camino, se hace camino al andar».

AUTOSABOTAJES

Cuando alguien a su alrededor o usted mismo se diga un categórico «yo soy así», lo que quiere decir es «no quiero cambiar», «no sé cómo cambiar» o «no puedo cambiar». El ser humano está en permanente proceso de evolución y realiza cambios a diario. Algunos son graduales y vienen poco a poco; otros son radicales donde un único episodio nos transforma la vida. Finalmente, los hay de efecto dominó, donde una sola transformación crucial produce una metamorfosis en cadena. Todos sabemos lo que significa poner nuestro GPS mental en dirección a un firme propósito y encontrarnos a la vuelta de la esquina con una inesperada compañera de camino: la resistencia, esa parte de nosotros que nos dice «más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer». Es sorprendente que anhelemos el cambio y tendamos a resistirlo con el mismo ahínco, perseverando en las conductas ineficaces de siempre. ¿Por qué? Porque la psique busca la solución más simple: la conocida. Por ello, se vuelve a afrontar el problema con una mayor dosis del mismo remedio. La neurosis es repetir una y otra vez la misma conducta esperando que el resultado sea distinto.

Los autosabotajes suelen tener dos caras: las distracciones y los obstáculos. Las primeras se muestran en forma de despistes, olvidos, llegar tarde, posponer, perder el tiempo, adicciones y la comodidad. Entre los obstáculos están las justificaciones («no servirá de nada»), identificarse con una sola identidad («yo soy así»), las creencias limitantes, echarle la culpa a los demás, la negación de lo que sucede y los miedos.

¿QUIERE SER SU MEJOR ‘COACH’?

Kelley&Conner dividieron los procesos de cambio en cinco etapas, que llamaron el ciclo evolutivo del cambio. En todas ellas, la comunicación es el vehículo principal de la transformación.

  1. Optimismo injustificado. Cuando tomamos la decisión de hacer algo parece que nada nos podrá frenar. Todos estamos así el 1 de enero. En esta etapa haga una lista de los beneficios que producirá el cambio, te será de gran ayuda más adelante. Recuerda que el cambio es una carrera de fondo, así que empieza de menos a más.
  2. Pesimismo injustificado. El valle de la desesperación. Surgen los sabotajes. La desilusión y la decepción por la falta de resultados es inevitable. Esta etapa es la muerte de muchas buenas ideas. Tome conciencia de lo que está pasando. P. Watzlawick propone cuatro pasos: A) Clara definición del problema en términos concretos. B) Análisis de las soluciones hasta ahora intentadas. C) Clara definición de la corrección a efectuar. D) Puesta en marcha de un plan de acción reajustado. Cuando surjan los pensamientos limitantes, córtalos y sigue con tu tarea.
  3. Realismo motivador. Si sigues en pie y no has tirado la toalla, pon ahora la mente sólo en el siguiente paso y no en el resultado final. Olvídate de tus expectativas y céntrate en las metas diarias. Saca del desván tu motivación, la energía que pone en acción y lleva al crecimiento (bienestar eudaimónico) más allá de los momentos placenteros (bienestar hedónico). Pregúntate cada día: «¿Qué he aprendido hoy?». Y escríbelo en tu cuaderno.
  4. Optimismo justificado. Es el momento de la perseverancia. Los progresos empiezan a ser visibles y sabes desinstalar los sabotajes. Desarrolla el concepto de fluir. Rétate a ti mismo, haz un poquito más cada día y activa tu tenacidad.
  5. Conclusión. Celebra tu cambio, no lo archives en el cajón de las cosas que das por descontadas. Prémiate, díle a tu cerebro y a tus amigos que lo que acabas de hacer es importante. «Lo que el gusano llama el fin del mundo nosotros lo llamamos mariposa», decía el maestro Lao-Tsé. ¡Atrévete!

EL PODER DE LA MOTIVACIÓN

Uno de los componentes para alcanzar el bienestar psicológico es sentir que superamos retos. La motivación intrínseca (los motivos personales para realizar un cambio) está asociada a tres elementos básicos:

LA PERSONA

Si la actividad que queremos realizar se ajusta a los valores personales y sentimos que podemos aportar nuestro granito de arena, tendremos un importante elemento de motivación.

EL EQUIPO

Un grupo cercano del que nos sentimos parte y al que contribuimos con nuestra experiencia es un mástil al que aferrarse cuando comienza la montaña rusa del ciclo del cambio. Aquellos que alcanzan el éxito hablan siempre de la importancia de su equipo.

LA TAREA

Para estar motivados debe haber una correlación entre la dificultad de la tarea y las propias capacidades. Si tu habilidad es demasiado baja y la tarea demasiado ardua, te agobiarás. Si tu capacidad es alta y la tarea requiere menos destreza, te aburrirás. Si la capacidad es adecuada y la tarea supone un reto alcanzable entrarás en un proceso en el que fluyan momentos y el tiempo pase sin notarlo.

La mayor epidemia laboral

El estrés crónico es más habitual de lo que se cree y afecta tanto a la salud del trabajador como a su productividad

Autor: Ramón Oliver

Sudoración, palpitaciones, tem­blores, taquicardia, mareo, náu­seas, molestias estomacales, se­quedad bucal, dolor de cabeza, intranquilidad motora… Si tiene alguno de estos síntomas tal vez sufra estrés. Según datos del Ins­tituto Nacional de Estadística (INE), la ansiedad o la depresión afectan al 14,6 % de la población adulta española. Un problema que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado como «epidemia global» y que en­cuentra en los entornos labora­les su caldo de cultivo. Diversos estudios indican que el estrés es ya la segunda causa de los pro­blemas de salud relacionados con el trabajo. Patologías como depresiones, dolencias cardiacas, alteraciones cardiovasculares, lesiones musculares, problemas isquémicos o dermatológicos pueden tener su origen o verse agravadas por culpa del estrés.

En 1956 el fisiólogo y médico austrohúngaro Hans Selye tomó prestado el término de la física y la mecánica —donde la tensión (stress, en inglés) mide la resis­tencia de los materiales— para denominar un cuadro clínico que él definió como «la respues­ta general del organismo ante cualquier estímulo o situación estresante». Una definición que ya sugiere que este fenómeno no tiene por qué ser necesariamen­te nocivo. «El estrés es un meca­nismo que nos mantiene alerta

y nos estimula psicológicamente para enfrentarnos a los proble­mas. Aumenta la creatividad, nos impulsa a tomar la iniciativa y a que respondamos eficientemen­te ante situaciones cotidianas», aclara Ana Ávila, directora de Se­guridad, Salud y Bienestar de Ma­hou San Miguel. De hecho, añade Pilar Jericó, presidenta de Be-Up, «un punto de estrés en nuestra vida es saludable porque mantie­ne alta la atención y aumenta la productividad. Nos da esa «vidilla» tan útil, por ejemplo, cuando hay que hablar en público o trabaja­mos con plazos ajustados».

¿Cómo funciona este mecanis­mo? «Ante un estímulo externo nuestro organismo reacciona de dos maneras posibles: huida o defensa. Los problemas llegan cuando las demandas del estrés superan el umbral de lo que es­tamos preparados para afrontar», explica Antonio Iniesta, presi­dente saliente de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT) y coordinador de la Guía Sobre el Manejo del Estrés desde Medi­cina del Trabajo, publicada este mismo año. El estrés se convierte entonces en un asesino silencioso que paraliza al profesional. Anto­nio Gutiérrez, coach de salud de TISOC Coaching, recuerda que «una mayor auto exigencia en el trabajo o la presión excesiva de los directivos provoca un aumen­to de la tensión psicoemocional». Se produce entonces un desbor­damiento emocional en la perso­na, cansancio mental y ansiedad.

DETONANTES DE CRISIS Las relaciones humanas y las fricciones del día a día son una de las principales fuentes de esta afección. Un correo electrónico o una llamada telefónica pue­den ser el detonante de una cri­sis. ¿Cómo se combate? «Por un lado, aprendiendo a gestionar los pensamientos generadores de an­siedad y reeducando los patrones de conducta, y, por otro, identificando los factores desencadenan-tes», resume Antonio Gutiérrez. Inteligencia emocional, empatía, asertividad y una comunicación fluida formarían parte de esa receta básica anti estrés, ya que, insiste este experto, «el trabajo se gestiona mejor si se gestionan adecuadamente la emociones y los pensamientos».

Los compañeros y jefes tó­xicos también son un peligroso acelerador de esta dolencia. «El estrés es contagioso», señala Pi­lar Jericó. Por esta razón, esta especialista recomienda elegir cuidadosamente las conversa­ciones en las que se participa en el trabajo. «Si nuestros compa­ñeros son de los que se pasan la hora de la comida quejándose de lo mal que va todo, más vale cambiarse de mesa o comer so­los». El sentido del humor es otro eficaz antídoto. «Ante situaciones de muchos nervios, una broma puede ayudar a rebajar la ten­sión», continúa.

TENER EMPLEADOS ESTRESADOS SIGNIFICA DUPLICAR LOS DÍAS DE BAJA DE LA PLANTILLA

Por su tipo de actividad, existen algunos colectivos más proclives a padecer estrés labo­ral.. Profesores de secundaria o personal sanitario entrarían en esta categoría. También aque­llas profesiones que trabajan de cara al publico o las considera­das peligrosas como bomberos o policías, si bien, puntualiza el doctor Iniesta, éstas últimas «gestionan mejor sus niveles de estrés gracias a la actividad físi­ca que despliegan». Por categoría profesional, los mandos interme­dios son un grupo especialmente vulnerable debido a que «sufren, por un lado, la presión de sus superiores y, por otro, las quejas de sus subordinados», agrega. En cuanto a la edad, «las personas mayores tienen más experiencia y llevan mejor el estrés puntual. En cambio, son más propensas a sufrir el síndrome de burnout (quemado). Mientras que con los jóvenes sucede lo contrario: soportan peor los picos de ansie­dad, pero son más resistentes en el largo plazo».

LA ANSIEDAD O LA DEPRESIÓN AFECTAN AL 14,6 % DE LA POBLACIÓN ADULTA ESPAÑOLA

Pero si el estrés es devastador para la salud de las personas, también puede poner en serios aprietos a las empresas. «Tener empleados estresados significa duplicar los días de baja de la plantilla», alerta José María Gar­cía, director de Capital Humano y Beneficios de Willis Towers Watson. Y no se trata únicamen­te de los síntomas físicos; a nivel emocional el trabajador también se ve seriamente afectado, lo que se traducen en una merma en su rendimiento. «Se modifica el esta­do de ánimo y el comportamien­to. Incrementa la inseguridad y las dificultades para concentrar­se o tomar decisiones», indica Yo-landa Erboru, directora ejecutiva de Comunicación y RSC de Fun­dación Sanitas.

Con el objetivo de frenar el es­trés de sus empleados, cada vez más empresas ponen en marcha los llamados programas de bien­estar o wellness, que persiguen fomentar una cultura de hábitos saludables dentro de la compa­ñía. «Se trata de crear entornos agradables para el trabajo y que posibiliten una gestión inteligen­te del estrés para así evitar la ne­cesidad de un tratamiento mé­dico», comenta Yolanda Erburu. Fomentar el ejercicio físico mo­derado forma parte de esta labor de sensibilización. Porque, asegu­ra José María García, «hay una relación directa entre el bienes­tar físico y la productividad. Los empleados que practican una ac­tividad física de forma habitual tienen mayor resistencia y están más capacitados para gestionar situaciones de estrés laboral».

Empleos bajo presión

Sus elementos de trabajo son aviones de cientos de toneladas de peso, que se mueven a velo­cidades superiores a los 900 ki­lómetros por hora y en los que viajan centenares de personas. Por eso no es de extrañar que controlador aéreo sea una de las profesiones sometidas a más estrés. «Tenemos que to­mar continuamente decisio­nes con muy poco tiempo de reflexión y las consecuencias de un error pueden ser catas­tróficas para la vida humana», argumenta Fernando Marián de Diego, vocal técnico de la Asociación Profesional de Con­troladores de Tránsito Aéreo (Aprocta).

El descanso es la principal he­rramienta de la que dispone el controlador para evitar la fatiga mental. Las normas de aviación civil estipulan pausas por cada dos horas trabajadas.

Además, las cabinas de control están diseñadas para no aña­dir elementos estresantes adi­cionales. Ausencia de ruido, una luz adecuada o una tempe­ratura agradable son factores que se cuidan al máximo para que «todos los recursos men­tales y energía del controlador los dedique al trabajo», prosi­gue Marián. Aun así, no todos aguantan la presión y algunos lo dejan. «La responsabilidad agota. Aprendes a convivir con ella, pero nunca te abandona del todo».

 

Trabajar desmotivado perjudica seriamente la salud

Enfermedades del sistema digestivo, dermatológicas y del sistema muscular son las más propicias a aparecer en casos de desmotivación laboral

Aunque partamos de un trabajo que no es el que se desearía realizar, todos podemos ser muy buenos desempeñando la mayor parte de los empleos que elegimos, si se pone en ellos intención, dirección, ilusión y corazón en realizarlo. Así lo asegura la doctora Marisa Navarro, autora del libro “La medicina emocional”, que afirma que la clave para ser felices en el ámbito laboral, no reside en el trabajo que realizamos, sino en la actitud que se mantenga al respecto.

Para muchas personas un empleo con el que no se sienten felices se convierte en motor de generación de emociones negativas. En este sentido, “un estado emocional negativo producido por el ámbito laboral, teniendo en cuenta la cantidad de horas y días que pasamos en el trabajo, puede ser un potenciador  de enfermedades psicosomáticas o de otra índole”, explica la doctora. Por ello, las dolencias que más se producen en personas que desarrollan estados de negatividad suelen ser las mismas que se derivan de situaciones de estrés, como las relacionadas con el sistema digestivo. “También son comunes, en las personas que en su trabajo están totalmente desmotivadas y tristes, las dolencias relacionadas con el sistema muscular, migrañas y cefaleas tensionales, así como problemas dermatológicos” asegura Navarro.

Muchas veces, estas dolencias son una señal de alarma que nos avisa de la necesidad de un cambio, pero la doctora explica que “no siempre es de empleo, sino de nuestros pensamientos y actitudes ante él”. Por este motivo, ofrece los siguientes consejos para encontrar la motivación cuando la labor que realizamos no nos gusta.

 

Tratar de esforzarse

Cuando nos esforzamos lo normal es que obtengamos buenos resultados. Esto será un impulso para seguir haciéndolo bien, pues el reconocimiento es  motivador. Desarrollar lo mejor posible un trabajo, y más aún si no es de nuestro agrado, nos hace creer y darnos cuenta de que se es capaz de muchas cosas. Entre ellas, la de manejar situaciones que pueden ser difíciles y comprometidas.

 

Centrarnos en la compensación y el beneficio

De esa manera podremos contrarrestar pensamientos negativos. Siempre podemos motivarnos realizando cualquier trabajo, pues cabe pensar que es una elección propia que estamos realizando porque obtenemos una compensación que puede ser económica, de horarios, de situación geográfica, de aprendizaje o de satisfacción personal.

 

Tratar de generar un ambiente agradable

Todos tenemos determinados dones o talentos como pueden ser las relaciones con los demás o nuestras capacidades de consenso. Si las potenciamos nos sentiremos mucho más felices en nuestro entorno laboral. Pasamos una gran parte del día en nuestro trabajo, por lo que es  muy importante que nos rodeemos de un ambiente lo más agradable posible.

 

No centrar la vida sólo en el empleo

Se debe procurar enriquecer los espacios del ámbito personal, ya que nuestra vida no debe centrarse únicamente en el entorno laboral. Hay muchos otros aspectos enriquecedores que pueden hacernos felices.

 

Pensar en “hacer lo que tengo que hacer”

El trabajo es un compromiso, y una vez adquirido, lo que mejor nos va a hacer sentir bien es «hacer lo que tengo que hacer» más allá de lo que “me apetece” en un determinado momento. Esto requiere esfuerzo y disciplina, pero a largo plazo tendrá su recompensa, te hará crecer como persona y te hará sentir mucho mejor y más sano.

 

Alejarse de compañeros tóxicos

Una persona tóxica puede crear a su alrededor un ambiente tóxico para los que le rodean, sea en el ámbito laboral o en cualquier otro. Un buen directivo debe identificar a los empleados tóxicos de una empresa, que los hay de muchos tipos, y tratar de separarlos del grupo de trabajo,  dándoles tareas individuales en las que se relacionen menos con el grupo.

 

Lista de 250 emociones y sentimientos

Como una parte muy importante de nuestra experiencia en esta vida, las emociones nos dan mucha información acerca de lo que estamos experimentando cuando interactuamos con otras personas, y aquí comparto una lista de casi todas las emociones (más de 250 emociones y sentimientos).

Algo enormemente importante es conocer los tipos de emociones y sentimientos que podemos experimentar, pues estudios muy serios han descubierto que:

La riqueza de tu vida emocional tiene una relación directa con el conocimiento del tipo de emociones que puedes sentir.

Esto significa que entre más emociones conozcas, aunque sea al principio sólo de nombre, más vas a poder identificarlas cuando lleguen a tu vida, y lo más importante es que vas a estar mejor preparado para saber qué hacer frente a ellas, ya sea recibirlas o ponerles un alto a las situaciones que las generan, dentro y fuera de ti.

Lista de emociones y sentimientos en orden alfabético:

  • A- Abandono, Abatimiento, (estar) Abrumado, Aburrimiento, Abuso, Aceptación, Acompañamiento, Admiración, Afecto, Aflicción, Agobio, Agradecimiento, Agravio, Agresión, Alarma, Alborozo, Alegría, Alivio, Alteración, Amabilidad, Amargura, Ambivalencia, Amor, Angustia, Añoranza, Ansiedad, Apatía, Apego, Apoyo, Aprobación, Armonía, Arrepentimiento, Arrojo, Asco, Asombro, Atracción, Ausencia, Autonomía.
  • B- Benevolencia, Bondad.
  • C- Calma, Cansancio, Cariño, Celos, Censura, Cercanía, Cólera, Compasión, Competencia, Comprensión, Compromiso, Concentración, Condescendencia, Confianza, Confusión, Congoja, Consideración, Consuelo, Contento, Contrariedad, Correspondencia, Cuidado, Culpa, Curiosidad.
  • D- Decepción, Dependencia, Depresión, Derrota, Desaliento, Desamor, Desamparo, Desánimo, Desasosiego, Desconcierto, Desconfianza, Desconsideración, Desconsuelo, Desdén, Desdicha, Desencanto, Deseo, Desesperación, Desgano, Desidia, Desilusión, Desmotivación, Desolación, Desorientación, Desprecio, Desprestigio, Desprotección, Destrucción, Desvalimiento, Desventura, Devaluación, Dicha, Dignidad, Disforia, Disgusto, Dolor, Dominación, Duda, Duelo.
  • E- Ecuanimidad, Empatía, Encanto, Enfado, Engaño, Enjuiciamiento, Enojo, Entusiasmo, Envidia, Espanto, Esperanza, Estima, Estremecimiento, Estupor, Euforia, Exaltación, Exasperación, Excitación, Éxtasis, Extrañeza.
  • F- Fastidio, Felicidad, Fervor, Firmeza, Fobia, Fortaleza, Fracaso, Fragilidad, Frenesí, Frustración, Furia.
  • G- Generosidad, Gozo.
  • H- Hastío, Honestidad, Honorabilidad, Hostilidad, Humildad, Humillación.
  • I- Ilusión, Impaciencia, Imperturbabilidad, Impotencia, Incapacidad, Incompatibilidad, Incomprensión, Inconformidad, Incongruencia, Incredulidad, Indiferencia, Indignación, Inestabilidad, Infelicidad, Inferioridad, Injusticia, Inquietud, Insatisfacción, Inseguridad, Insuficiencia, Integridad, Interés, Intolerancia, Intrepidez, Intriga, Invasión, Ira, Irritación.
  • J- Júbilo, Justicia.
  • L- Lástima, Libertad, Logro, Lujuria.
  • M- Manipulación, Melancolía, Menosprecio, Mezquindad, Miedo, Molestia, Motivación.
  • N- Necesidad, Nostalgia.
  • O- Obligación, Obnubilación, Obstinación, Odio, Omnipotencia, Optimismo, Orgullo, Ostentación.
  • P- Paciencia, Pánico, Parálisis, Pasión, Pavor, Paz, Pena, Pereza, Persecución, Pertenencia, Pesadumbre, Pesimismo, Placer, Plenitud, Preocupación, Prepotencia, Pudor.
  • R- Rabia, Rebeldía, Recelo, Rechazo, Regocijo, Rencor, Repudio, Resentimiento, Reserva, Resignación, Respeto, Resquemor.
  • S- Satisfacción, Seguridad, Serenidad, Simpatía, Soledad, Solidaridad, Sometimiento, Sorpresa, Sosiego, Suficiencia, Sumisión.
  • T- Temor, Templanza, Tentación, Ternura, Terquedad, Terror, Timidez, Tolerancia, Traición, Tranquilidad, Tristeza, Turbación.
  • U- Unidad.
  • V- Vacilación, Vacío, Valentía, Valoración, Venganza, Vergüenza, Vulnerabilidad.

Importante: cabe señalar que en esta lista de emociones vas a encontrar varias palabras que en el diccionario aparecen como sinónimos y palabras que se refieren a las mismas emociones primarias o emociones básicas, pero que varían en su grado de intensidad.

El objetivo de listar todas las emociones es que tomes aquellas palabras que para ti sean más claras respecto a tu experiencia interior. Usa aquellas que te conecten con las emociones que has sentido y puedes dejar de lado aquellas que te parezcan lejanas o poco elocuentes.

Mi objetivo al crear esta lista de emociones es simplemente que tengas una guía con las palabras que te sirvan para saber mejor qué es lo que sientes en diferentes momentos de la vida.

Aceptándote a ti mismo

Por Paulo Coelho

Cuando ganes, celébralo. Celebrar una conquista es importante, es un rito de pasaje. Esta victoria costó momentos difíciles, noches de dudas, interminables días de espera. Desde los tiempos antiguos, alegrarse por un triunfo forma parte del propio ritual de la vida.

La conmemoración marca el final de una etapa, aunque, por increíble que parezca, mucha gente rehúsa hacerla por miedo a la decepción, a atraer el `mal de ojo´… Quien así actúa no se beneficia del mejor regalo que la victoria nos da: confianza.

Debemos, siempre que sea posible, celebrar hoy las pequeñas victorias de ayer, por más insignificantes que parezcan. Mañana se aproxima una nueva lucha que exigirá nuestra atención y esfuerzo: el recuerdo de un éxito nos hace más fuertes para la próxima batalla. A continuación siguen algunas pequeñas historias al respecto.

Aceptando que mereces lo mejor El famoso pianista Arthur Rubinstein (1887-1982) se retrasó para un almuerzo en un importante restaurante de Nueva York. Sus amigos estaban ya preocupados cuando Rubinstein apareció al lado de una rubia espectacular, con un tercio de su edad. Conocido por su tacañería, esa tarde él pidió los platos más caros, los vinos más raros y sofisticados. Y al final pagó la cuenta con una sonrisa en los labios. «Sé que os debéis de estar extrañando -dijo Rubinstein-. Pero hoy fui al abogado a hacer mi testamento. Dejé una buena cantidad para mi hija, también para mis parientes e hice generosas donaciones para obras de caridad. De repente, me di cuenta de que yo no estaba incluido en mi testamento: ¡todo era de los otros! Y a partir de ahí he decidido tratarme a mí mismo con más generosidad».

Aceptando que mereces el presente La periodista Belisa Ribeiro estaba maquillándose para ir a una fiesta cuando se detuvo y se contempló en el espejo. «He aquí cómo me vi -cuenta-. Estaba intentando equilibrar en las manos el lápiz de labios, el delineador de ojos, el colorete y el rímel. Me quedé pensando: ¿por qué actúo así? ¿Por qué agarro tantas cosas si solo puedo usar una de ellas cada vez? Coloqué todo en el cesto de maquillaje y volví a empezar. Procuré acordarme de tantas veces en mi vida en las que actué de este modo, viviendo un momento y pensando en otro, quedando estresada por cosas que tenían día y hora señalados para ser vividas. A partir de aquel momento, me prometí que cada minuto de mi vida tendría su propia bendición, y yo estaría completamente concentrada en ella».

Aceptando que mereces los dones Durante una conferencia en Australia, una joven se aproxima. «Quiero contarle algo», me dice:«Siempre pensé que tenía el don de curar, pero nunca había tenido el valor de utilizarlo con nadie. Un día, mi marido tenía mucho dolor en su pierna izquierda, no había nadie cerca que le pudiera ayudar y decidí -aunque muerta de vergüenza- colocar mis manos sobre su pierna y pedir que el dolor desapareciera. Actué sin creer que sería capaz de ayudarlo. De repente escuché que rezaba en voz alta: `Permite, Señor, que mi mujer sea mensajera de Tu luz, de Tu fuerza´, decía. Mi mano comenzó a calentarse y su dolor desapareció. Después le pregunté por qué había rezado de aquella manera, y me contestó que no recordaba haber dicho nada. Así, hoy soy capaz de curar porque él confió en que era posible».

Fuente: XL Semanal

Trabajo más y mejor si soy feliz

¿Disfruta con cada reto laboral? Si es así, seguro que está dispuesto a dar lo mejor de usted mismo. Probablemente no renunciaría a un aumento de sueldo, pero se lo pensaría si eso supone un cambio de actividad o un ascenso no deseado. La felicidad no tiene precio.

La felicidad no es llegar a la cima de la montaña ni girar a su alrededor. Se trata de la experiencia de trepar hacia la cumbre”. Esto, que parece el comienzo de un cuento de ficción, sienta las bases del pensamiento de Tal Ben-Shahar, escritor y académico que desafía la creencia de que el éxito lleva a la felicidad. Él será uno de los ponentes en ExpoManagement 2011 que, organizado por HSM, se celebra los días 1 y 2 de junio en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid.

Hace apenas un lustro, hablar de la felicidad en el trabajo como el ADN para conseguir empresas más rentables despertaba la sorpresa de muchos líderes y directores de recursos humanos, más preocupados por el qué que por el cómo de los resultados de negocio. Pero de un tiempo a esta parte este concepto ha traspasado la puerta de las organizaciones y se ha convertido en uno de los valores que condicionan la satisfacción y el compromiso del empleado.

Ben-Shahar asegura que uno de los secretos para lograr ese estado de gracia reside en “ayudar a los empleados a reconocer y desarrollar sus puntos fuertes, porque la gente que conoce sus cualidades es más feliz, está más motivada y tiene más éxito en el trabajo”. ¿Quién puede resistirse? Hace ya tiempo que Thomas Jefferson dijo que la búsqueda de la felicidad es una de las premisas de la humanidad.

La búsqueda
Ben-Shahar, que dirigió el curso más grande sobre Psicología positiva en Harvard, es un defensor a ultranza de estos valores y considera que las empresas tienen la obligación de fomentar lo que la catedrática de Harvard, Amy Edmondson, denomina seguridad psicológica. Según esta teoría, ningún miembro del equipo debe avergonzarse o ser increpado por expresar su opinión, pedir ayuda o no conseguir desarrollar una tarea que se le encomiende. “Cuando los responsables de un colectivo crean un clima de seguridad psicológica, cuando sus miembros no se sienten frustrados ante un determinado fracaso, y hablan sobre los errores que cometen con naturalidad, todos los profesionales de ese grupo pueden aprender y mejorar. En cambio, cuando los errores tienden a encubrirse, es más difícil aprender, y mucho más probable que esos fallos vuelvan a repetirse”, señala Ben-Shahar. Esto, que es la esencia de la felicidad, bien se puede trasladar a una nueva corriente denominada happyshifting, que consiste en la máxima defensa de que todos debemos estar decididos a buscar la felicidad a través del trabajo y eso se debe convertir en el principal objeto de nuestra vida, porque la felicidad, conduce al éxito. Y si eso es así, por qué no preguntar qué hace felices a los empleados. Eso fue lo que hicieron Teresa M. Amabile, de la Harvard Business School, y el becario independiente Steven J. Kramer: Solicitaron esta información a cientos de empleados que, al final de su jornada laboral indicaron qué había sido lo más satisfactorio. Lo más motivador no eran ni el salario, ni los premios, ni su mejora, sino las pequeñas satisfacciones que les hacían progresar en cualquiera de sus tareas.

A menudo son esos pequeños escollos, los retos laborales que superamos por nosotros mismos, los que más nos gratifican. Por esta razón, si su trabajo en la empresa no le llena, muchos de estos happyshifters –pratican el happyshifting– deciden cambiar de compañía o crear una propia. A muchos les mueve la impaciencia. Emilio Duró, socio fundador de Iter, apunta una reflexión que refuerza el entusiasmo de estos osados: “Trabajamos 56.000 horas, y vivimos unas 700.000. Aunque nuestros genes no han cambiado, ahora vivimos casi cien años, y la lucha y la competencia constante resultan algo estúpido para mantenerlas durante tanto tiempo. Hemos puesto años a la vida, pero no vida a los años”.

Pero no se trata sólo de trabajo. Llevar una vida sana puede ser otra de las vías para alcanzar la felicidad. Ben-Shahar recomienda realizar ejercicio físico: “Tres sesiones semanales de 30 minutos cada una, tienen el mismo efecto que el tratamiento psiquiátrico más potente del mercado. Cuando los empleados emprenden un programa de ejercicios físicos, el entorno laboral se convierte en un lugar menos estresante y más creativo”. También recomienda animar a los profesionales a hacer pausas durante el día y a que tengan tiempo para descansar cuando llegan a casa. “El hecho de que una persona no desconecte en ningún momento es perjudicial para ella y para su empresa. Más no es necesariamente mejor. Tenemos que recargar nuestras pilas psicológicas. La creatividad y la productividad disminuyen cuando el empleado no se toma sus descansos, 15 minutos cada una o dos horas, un día a la semana como mínimo y unas verdaderas vacaciones cada seis o doce meses”.

Una sonrisa muy rentable
La innovación y la creatividad son los pilares que hacen a una empresa rentable. Pero las cosas se complican cuando se trata de gestionar estos dos factores de forma adecuada para convertirlos en dinero contante y sonante, algo que exige la dirección general si ha invertido en ello. ¿Cómo conseguir que la felicidad sea rentable? Ben-Shahar desmonta algunas de las evidencias más notables: “Aunque por las investigaciones conocemos que el éxito no lleva a la felicidad, también sabemos que la felicidad conduce al éxito. La gente que es más feliz suele ser más creativa, trabaja mejor en equipo, tiene más motivación y energía, y mayores niveles de productividad. La felicidad, tanto del empleado como del jefe, es una excelente inversión”.

Relacionado con esta rentabilidad Pilar Jericó, socia directora general de Be-Up, menciona el concepto de los estados de flujo: “Quien se encuentra en ese estado está absorto en su actividad y siente una enorme satisfacción; trabaja para ser feliz, con capacidad de realización y satisfacción personal antes que de ganar dinero”. Cuando sucede esto, el resultado para la compañía es aplastante: “Con este compromiso, la persona tiene un 57% menos de posibilidades de dejar la compañía, y se esfuerza un 87% más”.

Adiós a las jerarquías
Sin embargo, no todas las organizaciones están preparadas para asumir este cambio. La jerarquía que impera en gran parte de ellas frena la creación de estructuras horizontales que favorezcan la creatividad y la innovación. Según Ben-Shahar, “las compañías deberían pensar más en el bienestar de sus empleados, ya que se está demostrando que es una ventaja competitiva”, pero son pocas las que han dado ese paso. Disponer de un gimnasio o un buen comedor de empresa ayuda, pero no funciona si el empleado está presionado por una estructura que le impide hacer lo que le gusta, dar rienda suelta a sus ideas y, en definitiva, ser feliz. Y, por supuesto, todo se complica cuando a esto se le suma la actual coyuntura económica. Ben-Shahar señala que “no hay ninguna manera de evitar la frustración, forma parte del individuo y de las organizaciones. La cuestión es cómo abordarla cuando llega y la solución es dar cabida a este tipo de sentimientos en la empresa”.

Superar cada fracaso es una satisfacción que motiva al trabajador. Ahora, entusiasmarle es el gran desafío, porque es la mejor vía para comprometerle y fidelizarle. Según PwC, en 2009 el 33% de los empleados se definía como muy poco comprometido, tres veces más que en 2007. Las empresas necesitan vincular a sus profesionales con un proyecto. Si hace unos años la retribución era la moneda de cambio, ahora no es suficiente. Dicha consultora hizo una entrevista a directores de recursos humanos y el resultado fue concluyente: el 57% afirma utilizar sistemas de remuneración no financieros para retener talento, antes que los planes de incentivos a largo plazo (49%) e incrementos salariales (34%).

Fuente: https://www.expansion.com/2011/05/30/empleo/desarrollo-de-carrera/1306745088.html