No es fácil hablar de alguien que te ha acompañado en alguno de los momentos más penosos que se tienen que enfrentar en la vida. Porque tu presente, maltrecho, va a sufrir en su presencia tal catarsis que pondrás en tela de juicio lo que ha sido tu vida hasta ese momento y, por encima de todo, sabrás que nada será igual a partir de ahora. Y no es significativo. Solo importa lo que desconocías de ti mismo, que ya es evidente. Esa evidencia es tu liberación y tu atadura.
Gracias, Antonio. Me enseñaste a encontrar respuestas y a aceptar lo que no puedo cambiar. Por encima de todo, me ayudaste a sentar bases nuevas para edificar la que deseo que sea mi vida a partir de ahora.
¡Inmenso regalo!
Á.V.
